Un análisis comparativo de Rankmi revela que la mayoría de los trabajadores mexicanos mantiene vínculos con sus obligaciones laborales incluso durante periodos de descanso. Apenas cuatro de cada diez empleados en México logran una desconexión total, mientras que el restante 60 por ciento permanece conectado a sus responsabilidades profesionales. Esta situación contrasta significativamente con el desempeño de otras naciones de la región. Chile encabeza el ranking con un 72 por ciento de trabajadores que se desconectan efectivamente, seguido por Colombia con 69 por ciento. Perú también supera los números mexicanos al alcanzar 52 por ciento. La brecha entre México y Chile supera los 30 puntos porcentuales, indicando diferencias fundamentales en los modelos laborales y las expectativas corporativas entre ambos países. Expertos atribuyen esta brecha a múltiples causas, incluyendo la demanda constante de disponibilidad, la exigencia de cumplir objetivos sin interrupciones, la dependencia de tecnología móvil y la ausencia de marcos normativos que protejan el tiempo de descanso en muchas organizaciones mexicanas. Las consecuencias trascienden el bienestar personal. Investigadores especializados en dinámicas laborales han documentado que la falta de descanso auténtico afecta directamente la productividad a largo plazo y deteriora la salud mental de los trabajadores. Para México, esto representa un desafío importante que requiere tanto cambios en las prácticas empresariales como en la mentalidad colectiva respecto al equilibrio entre vida laboral y personal. Mientras el país mantiene tasas positivas de actividad económica, la verdadera desconexión permanece como una asignatura pendiente en comparación con sus vecinos latinoamericanos.
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