Tel Aviv. Los resultados de las elecciones legislativas celebradas este martes en Israel revelan un escenario fragmentado en el que ninguna coalición logra asegurar de manera clara el control de la Knesset. Las encuestas a pie de urna realizadas por las principales cadenas televisivas muestran que tanto el primer ministro Benjamin Netanyahu como su principal competidor, Gadi Eisenkot, enfrentan dificultades para alcanzar los 61 escaños necesarios en el parlamento de 120 diputados. El bloque opositor liderado por Eisenkot, conocido como Bloque del Cambio e integrado por formaciones que abarcan desde la derecha hasta el centroizquierda, habría obtenido entre 52 y 53 bancas según las proyecciones de los canales 11, 12 y 13. Eisenkot aprovechó el momento para declarar ante sus simpatizantes que el pueblo israelí ha votado a favor del cambio y contra la continuidad del actual gobierno, asegurando que buscará la voluntad de toda la nación. La coalición saliente de Netanyahu, compuesta por la extrema derecha ultranacionalista y sectores ultraortodoxos, rondaría los 50 escaños. Pese a este panorama, el partido Likud de Netanyahu result�� ser la formación más votada individualmente, con 24 o 25 diputados, apenas por encima de la agrupación Yashar de Eisenkot. Un factor que podría resultar decisivo son los partidos árabes, que proyectan conseguir un número históricamente alto de 17 o 18 escaños combinados, lo que les permitiría inclinar la balanza hacia cualquiera de los dos bandos. Estas elecciones, las primeras tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, fueron marcadas por una participación electoral considerable y complejas negociaciones coalicionales que podrían extenderse por varias semanas.
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