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Comercio digital sin protección: cómo los comprobantes falsos drenan las ganancias de pequeños negocios en México

Un esquema fraudulento crece sin regulación en las plataformas digitales mexicanas, afectando principalmente a microempresarios que dependen de validaciones manuales para procesar pagos. El modus operandi es simple pero devastador: compradores entregan comprobantes alterados o transferencias inexistentes para obtener productos y servicios, dejando a los vendedores sin ingresos pero sin mercancía. Javier Huerta, country manager de Flow en México, explica que a diferencia de otros fraudes que se detectan a través del sistema financiero, este se absorbe directamente en la operación afectada, impactando producto entregado, tiempo invertido y flujo de efectivo comprometido. El talón de Aquiles de muchos negocios es la falta de automatización en los procesos de cobro. Aquellos que venden mediante redes sociales o aplicaciones de mensajería son especialmente vulnerables, ya que su modelo depende de que el vendedor valide manualmente un comprobante sin confirmar que el dinero efectivamente ingresó a su cuenta bancaria. Una vez que el negociante da por v��lida la operación, entrega el producto o reserva el servicio, pero el pago nunca se materializa en la realidad. Esta vulnerabilidad se ha agudizado con la expansión del comercio electrónico en el país, donde muchos pequeños negocios digitalizaron sus canales de venta pero no implementaron sistemas seguros de cobro. Estadísticas de CasProtect indican que los pequeños negocios pierden más de 150 mil pesos mensuales por errores financieros y deficiencias contables, cifra que se incrementa cuando estos fraudes se suman al cuadro. Los datos de Visa muestran que en América Latina la tasa de fraude en transacciones digitales alcanza el 3.9 por ciento, superior al promedio mundial, señalando un entorno de riesgo elevado. Lo más preocupante es que muchas de estas operaciones fraudulentas nunca llegan al sistema bancario, dificultando su detección, registro y seguimiento por parte de autoridades. Huerta enfatiza que el desafío principal para estos negocios no radica únicamente en aumentar ventas, sino en garantizar que cada transacción se cierre correctamente, aspecto que permanece desatendido en miles de operaciones diarias.

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