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Transición de la Modalidad 10 a la Modalidad 40 del IMSS: ¿Es posible mejorar tu pensión?

Millones de mexicanos buscan potenciar sus ingresos durante la jubilación a través de diferentes esquemas de cotización ante el Instituto Mexicano del Seguro Social. Dos opciones destacan por su popularidad: la Modalidad 10 y la Modalidad 40, ambas diseñadas para trabajadores independientes que desean fortalecer su patrimonio para el retiro. La pregunta que muchos se hacen es si resulta viable cambiar de una a otra. La respuesta es afirmativa, aunque existen requisitos específicos que cumplir. La Modalidad 40, conocida formalmente como Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, permite a los afiliados realizar contribuciones adicionales destinadas a aumentar sus semanas de aportación y el Salario Base de Cotización promedio, lo que puede traducirse en una pensión hasta tres veces mayor a la originalmente esperada. Para el año 2026, el registro máximo permitido es de 25 UMAs, equivalentes a 2,932.75 pesos diarios o 87,982.5 mensuales. El costo mensual para acceder a esta cotización alcanza 12,702.91 pesos, ya que el trabajador asume tanto la parte obrera como patronal. Una limitación importante es que durante el tiempo de pago no se accede a los servicios de salud del IMSS. Por su parte, la Modalidad 10 se destina a profesionales, pequeños comerciantes, artesanos y trabajadores por cuenta propia que deseen afiliarse voluntariamente. Este esquema permite acumular semanas cotizadas y ahorros para el retiro, además de mantener cobertura en seguridad social e incluso participar en la Subcuenta de Vivienda Infonavit. Sin embargo, su costo es superior, representando entre 18 y 25 por ciento del salario registrado, con una tasa del 14.44 por ciento del Salario Base de Cotización. Expertos en materia de jubilación destacan que la Modalidad 10 ofrece una cobertura más amplia en términos de protección social, aunque con un desembolso mayor que la Modalidad 40.

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