Los hogares mexicanos enfrentan un incremento sin precedentes en el costo del huevo durante los últimos veinte años. Entre la segunda mitad de julio y la primera quincena de agosto, el producto registró un alza de 7.92 por ciento, la mayor variación para un periodo similar desde 2006, conforme a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. El impacto resulta especialmente grave para las familias de menores recursos, que destinan más del cincuenta por ciento de sus ingresos a la adquisición de alimentos. En la Central de Abasto de la Ciudad de México, el precio del huevo pasó de treinta pesos por kilogramo entre el veinte y veinticuatro de julio a treinta y siete pesos del diez al catorce de agosto, representando un incremento del 23.33 por ciento según información del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados. Este producto fue el que más presionó el indicador inflacionario nacional durante la primera mitad de agosto. El huevo destaca como uno de los alimentos de mayor consumo en México gracias a su valor nutricional y disponibilidad económica comparado con otras fuentes proteicas. Desde que concluyó la pandemia de Covid-19, el consumo de proteínas de menor costo como el huevo y el pollo se fortaleció considerablemente, desplazando a las opciones más caras. De acuerdo con Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, ambos productos se consideran alimentos democráticos puesto que son consumidos en todos los segmentos socioeconómicos, aunque adquieren mayor relevancia en épocas de dificultades económicas. Según análisis realizado por esta consultora titulado México sale de la pobreza, pero qué comemos hoy, las familias incrementaron su gasto en proteína animal durante dos años consecutivos. Entre 2022 y 2024, el gasto total pasó de 174,262 millones de pesos a 208,833 millones de pesos, reflejando un crecimiento real del ocho por ciento.
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