El sector inmobiliario residencial de Estados Unidos atraviesa su peor momento en más de tres años, con cifras alarmantes en julio que reflejan el impacto de las tasas hipotecarias elevadas y la incertidumbre económica global. Según datos divulgados ayer por la Oficina del Censo del Departamento de Comercio, la construcción de viviendas unifamiliares experimentó una contracción del 9.9% en el mes pasado, alcanzando una tasa anualizada ajustada estacionalmente de 808,000 unidades. Este registra el punto más bajo desde noviembre de 2022, mientras que en términos anuales la caída fue aún más pronunciada con una disminución del 15.7%. La situación se extiende también a las firmas de contratos de viviendas usadas, que bajaron 2.3% en julio según la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, posicionándose en su nivel más bajo desde enero. No obstante, hubo algunos indicadores positivos: las licencias para construcción futura de viviendas unifamiliares subieron 2.5% durante el mes, alcanzando 894,000 unidades, aunque con un aumento anual modesto de apenas 1.1%. El total de nuevas obras iniciadas, incluyendo estructuras multifamiliares, cayó 12.4% hasta 1.239 millones de unidades, cifra por debajo de las 1.35 millones estimadas por analistas de Reuters. Los permisos de construcción residencial mostraron un comportamiento más optimista con un incremento de 5.0% hasta 1.443 millones de unidades. Ben Ayers, economista sénior de Nationwide, señaló que sin una disminución significativa en las tasas hipotecarias, los constructores continuarán siendo cautelosos con sus inversiones en nuevos proyectos. La combinación de tasas de interés hipotecarios elevadas y una oferta limitada de viviendas continúa deteriorando la asequibilidad y ralentizando las transacciones en el mercado residencial.
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