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Claves para reconocer problemas emocionales en niños y adolescentes

El bienestar emocional, psicológico y social de los menores es fundamental para su desarrollo integral y su capacidad de aprender habilidades sociales adecuadas. Sin embargo, los niños frecuentemente no poseen el lenguaje necesario para comunicar sus emociones, por lo que estas se manifiestan principalmente a través de cambios en el comportamiento y aspectos físicos. La salud mental infantil repercute directamente en aspectos como el descanso nocturno, el desempeño académico, las relaciones interpersonales e incluso en malestares corporales. Conforme a información de la OMS, aproximadamente 1 de cada 7 adolescentes enfrenta un trastorno mental, aunque muchos casos permanecen sin diagnóstico ni tratamiento oportuno. Por esta razón, la observación atenta y el apoyo familiar resultan esenciales para detectar problemas a tiempo. Bupa México advierte sobre señales de alerta que requieren atención cuando se prolongan durante varias semanas o afectan la vida cotidiana en el hogar, la escuela o las amistades. Entre estas señales destacan el retiro social, donde el menor evita interactuar con pares y familia, permanece más tiempo aislado y abandona actividades que antes le agradaban. La irritabilidad constante, caracterizada por enfados frecuentes y tensión permanente, también constituye un indicador relevante. Asimismo, el abandono de actividades deportivas, artísticas o de recreación que formaban parte de su rutina cotidiana sugiere cambios emocionales significativos. Los trastornos del sueño y apetito, con variaciones notorias en patrones de descanso y consumo de alimentos, son comunes. En México, el 15.6 por ciento de menores reporta dormir inadecuadamente la mayoría de las noches. Cuando el equilibrio emocional se ve comprometido, también se afectan procesos cognitivos como la concentración y el aprendizaje, provocando bajo rendimiento escolar, descenso brusco de calificaciones y falta de atención. Adicionalmente, en adolescentes mexicanos, el 4.1 por ciento refiere que constantemente siente que sus actividades requieren un esfuerzo desproporcionado. Las molestias corporales sin causa médica aparente, como dolores de cabeza o estomacales recurrentes, fatiga y baja energía, también pueden reflejar malestar emocional en la población infantil y adolescente.

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