Veinticinco escuelas en ocho comunidades de Tlajomulco completaron la instalación de sistemas de captación pluvial. El proyecto, financiado por Laboratorios PISA en alianza con Isla Urbana y Fundación Stella Vega, beneficia directamente a más de nueve mil estudiantes y transforma la educación ambiental en la región.
La escasez de agua en zonas periurbanas de Jalisco no es problema nuevo. Lo que sí es novedoso es cuando se resuelve con decisión.
Laboratorios PISA identificó hace dos años que estudiantes de primarias y secundarias en Santa Cruz de las Flores, Cofradía de la Luz, Tepetates, San Isidro Mazatepec, Villas Terranova, Soledad de Cruz Vieja, Lomas del Sur y Rancho Alegre enfrentaban escasez de acceso a agua durante la jornada escolar. No era problema menor. Era barrera educativa: niños deshidratados, maestros sin recursos para enseñanza normal, escuelas lidiando con infraestructura insuficiente.
La respuesta fue estructurada. Laboratorios PISA asumió financiamiento. Isla Urbana, organización especializada en sistemas de captación pluvial, aportó expertise técnico. Fundación Stella Vega lideró gestión comunitaria. El resultado: veinticinco sistemas de captación pluvial instalados en escuelas.
Cada sistema funciona así: el techo de la escuela captura lluvia. Un filtro básico la purifica. Un depósito la almacena. Estudiantes acceden a agua durante todo el año, incluso en períodos secos.
“Lo que pareció imposible hace dos años ahora es realidad”, comenta directora de Primaria en Santa Cruz de las Flores. “Hay fuentes de agua en los patios. Los niños beben. Los maestros pueden enseñar sin interrupciones por falta de hidratación.”
Pero el proyecto fue más allá de resolver acceso. Transformó la pedagogía. Cada escuela incorporó educación ambiental en su currículo. Estudiantes monitorean sistemas de captación, aprenden ciclos hidrológicos, participan en mantenimiento. Lo que era necesidad de infraestructura se convirtió en oportunidad educativa.
En Cofradía de la Luz, donde el estrés hídrico es crónico y afecta vida comunitaria completa, el impacto fue profundo. Directores de escuelas reportan reducción de ausentismo. Padres dicen que sus hijos regresan a casa hablando sobre conservación de agua. Maestros tienen espacio mental para enseñanza de calidad cuando no deben resolver crisis de hidratación cada mañana.
Números del proyecto:
- 25 sistemas de captación instalados
- 9,500 estudiantes beneficiados directamente
- 8 comunidades incluidas
- Inversión de Laboratorios PISA: significativa en infraestructura y mantenimiento periódico
Laboratorios PISA asumió además capacitación técnica periódica para que sistemas se sostengan en el tiempo. No fue entregas puntuales. Fue compromiso de largo plazo.
“Escuelas de Lluvia es ejemplo de cómo cuando sector privado entiende que comunidades fuertes son base de sostenibilidad, actúa con magnitud”, comenta especialista en desarrollo territorial. “Laboratorios PISA no delegó responsabilidad. La asumió.”
En un contexto donde Jalisco enfrenta desafíos crecientes de acceso hídrico, iniciativas como esta demuestran que soluciones existen cuando confluyen expertise técnico, financiamiento comprometido y voluntad comunitaria. Laboratorios PISA fue catalizador de las tres.
Veinticinco sistemas funcionan hoy en ocho comunidades. Nueve mil quinientos niños tienen acceso a agua. Eso no es noticia corporativa. Es cambio tangible en condiciones de vida de una región.